“Mi confrontación con la docencia”
El presente escrito es el resultado de las experiencias logradas al termino de la primera unidad del primer módulo de la especialidad, donde confrontamos nuestro quehacer, nuestras experiencia y nuestra historia como maestros contra la realidad cotidiana y los supuestos teóricos del ser docente y lo que esto conlleva, en términos personales, sociales y educativos.
A partir del desarrollo de la primera actividad de esta unidad, comenzaron mis conflictos internos, el ser juez, parte y verdugo de mi propia experiencia, actos que conllevan una gran carga de autocrítica, valor y honradez, para después ser ventilado el veredicto con mis compañeros de curso y tutora; pasando a una segunda revisión a la luz de la lectura de José María Esteve “La aventura de ser maestro” y las experiencias de mis compañeros, que indudablemente enriquecieron las vivencias, logrando dar nuevo significado a mi propia experiencia docente.
El inició de la primera actividad me genero conflicto personal y profesional, ya que los últimos 10 años no he compartido el espacio áulico con alumnos de bachillerato, mi labor en este nivel educativo durante dicho lapso de tiempo a sido meramente administrativa, por lo cual, para el cumplimiento de la misma hice mención de mi experiencia en el nivel superior (licenciatura), donde actualmente estoy frente a grupo, hecho por el cual las exigencias, problemáticas, experiencias y forma de trabajo difieren de las del nivel bachillerato, pero de la misma manera exige un análisis de mi quehacer docente frente a grupo; encontrando que en algunas ocasiones he omitido centrar el proceso de aprendizaje a partir de las necesidades reales de mis alumnos y he centrado mi labor docente en el cumplimiento del programa, sin importar si ellos incorporan dicha información …” yo explico … pero ¿ ellos aprenden?”…, creo que no, esto me ha llevado a reconsiderar, que lo importante es que ellos aprendan, se desarrollen, en fin que crezcan como seres humanos con un cierto nivel de formación académica y profesional, lograr esto ha implicado un mayor esfuerzo laboral y profesional ya que como mencione en el escrito original de mi confrontación con la docencia, soy ingeniero bioquímico, - he incursione en la docencia por convicción, siempre he visto la docencia como el área de actividad laboral y profesional en la cual me identifico plenamente, hago mención de lo anterior ya que en los tiempos que me toco incursionar a la educación superior como alumno no existía en Sinaloa la licenciatura en educación media superior, lo que me llevo a estudiar una ingeniería para a partir del andamio cognitivo adquirido desarrollarme en la docencia que era y es mi vocación profesional -, y como dice Esteve, en la lectura “ la aventura de ser maestro” la formación didáctica y psicopedagógica no es materia de estudio en las facultades de ingeniería, hecho que me orillo a capacitarme en dichas áreas, para así poder cumplir con la encomienda.
Es importante mencionar que al inicio de mi actividad como docente carecía de métodos, estrategias o cuales quier muleta que pudiese ayudarme a cumplir con mi labor docente, pero el tiempo, los errores y las ganas de ser mejor cada día, han dado su fruto, pero sigo cometiendo errores, pero hoy aprendo de ellos cosa que al principió no sucedía, la lectura de José Manuel Esteve me lleva a dar una mirada retrospectiva a mis experiencias docentes pasadas y encuentro entre ellas y la lectura un paralelismo sorprendente, no es justificante de mis errores pasados y futuros, que me dice que la gran mayoría de los docentes noveles cometemos el mismo tipo de errores y tenemos mas a menos las mismas carencias, lo cual corrobore al ir leyendo las aportaciones de mis compañeros de curso.
Pero también al irlos leyendo y conociendo a partir de sus escritos, descubrí a seres humanos comprometidos con su quehacer docente, dispuestos a superarse cada día en beneficio de sus alumnos, con la convicción de ser “maestros de humanidad” como lo plantea Esteve en su lectura.
Ser docente implica aprender en cualesquier circunstancia y generar empatía con sus alumnos, es decir como menciona Esteve a decir de Unamuno, el maestro aprende pensando y sintiendo y enseña haciendo pensar y sentir a sus alumnos, Freire al respecto nos dice que “El aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que el educador humilde y abierto se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, revisar sus posiciones; en que busca involucrarse con la curiosidad del alumno y los diferentes caminos y senderos que ella lo hace recorrer”, situación que día a día debemos de cuestionarnos, replantearnos en el afán de aprender todos los días.
En el transcurso de la unidad fuimos compartiendo con los compañeros, através del foro, preocupaciones, problemáticas, satisfacciones y formas de abordar nuestra labor cotidiana, encontrando que teníamos el mismo tipo de preocupaciones, problemas y al mismo tiempo grandes satisfacciones; preocupaciones compartidas como la formación docente, problemas tales como la falta de interés de los alumnos por aprender, el alto índice de reprobación, etc.; satisfacciones varias en común, pero la principal el reconocimiento de nuestros alumnos en mayor o menor grado.
En términos personales durante mi trayectoria docente he tenido muchos sin sabores, pero creo que la que mas me ha marcado, molestado es la de toparme con mentes mediocres que por situaciones políticas están al frente de la educación y no estimulan ni a los alumnos, ni a los trabajadores para ser mejores cada día, que no saben y no les interesa aprender sobre educación y dirigen o coordinan las escuelas como si fueran empresas de producción automatizadas, solo les importa la apariencia y no el fondo de la realidad social.
Como deje entre ver en párrafos anteriores, el ser maestro para mi es una aventura diaria, ya que siento gran amor por mi labor, pienso que es la única manera de poder incidir en la formación humana e integral de los adolescentes, aunque a mi en términos profesionales me toque incidir en la formación de los que serán los guías de los adolescentes.
Es innegable que la conformación de la identidad del docente se va realizando paso a paso, conforme llegan los errores, los tropiezos y pasan los años, esta identidad se consolida, pero la misma puede ser una identidad gris, mezquina o una identidad sana, blanca y congruente con la misión idealista del ser y hacer docente, el color o tesitura de nuestra identidad como docentes esta permeada por nuestros propios valores, con nuestros proyectos de vida y por nuestra grandeza de espíritu, así como, por nuestra formación docente, es por ello que para tener una identidad docente que nos conduzca a ser útiles a la sociedad debemos prepararnos constantemente en diversas áreas tales como la pedagógica, en la psicológica y actitudinal, ya que solo con capacitación y formación constante podremos decir que estamos al día y a la vanguardia de los procesos educativos; siempre existe algo nuevo que aprender, los alumnos que tenemos son de diversas y diferentes características en todos los ordenes, aprenden de diferentes maneras entre si y de las que nosotros utilizamos en nuestros tiempos, lo que nos exige modificar nuestro accionar docente, implementado nuevas formas de trabajo, variadas estrategias y nuevos métodos que nos permitan acceder a esos rincones sagrados que tienen nuestros alumnos, donde realizan los procesos de construcción y deconstrucción de sus propios andamiajes, modificando sus esquemas mentales preexistentes.
Vigotsky plantea la idea del área de desarrollo proximal, donde lo hoy aprendido, asimilado y reconstruido, solo es el inicio para una nueva búsqueda de conocimiento por adquirir que nuevamente reconstruya nuestros bagajes conceptuales y andamios cognitivos, y es precisamente en este cruce de constructos que debemos incidir en nuestro propio desarrollo y en el de nuestros alumnos.
La aventura de ser maestro, es un viaje que comenzó con cierta incertidumbre por la falta de recursos pedagógicos, y que con el pasar de los años se ha alcanzado cierto grado de certidumbre, madurez, identidad; esto en la medida que hemos aprendido de nuestros errores, nos capacitamos, nos cuestionamos e interactuamos libremente con nuestra mayor fuente de aprendizaje, nuestros alumnos. Si nuestros alumnos ya que ellos con su curiosidad nos hacen descubrir o visualizar elementos o situaciones que por alguna razón nos pasaron desapercibidos.
Concluyo el presente conciente de que al igual qué mis compañeros me costo trabajo y tiempo comprender que en la docencia no es suficiente tener el conocimiento disciplinar y buenas intenciones con el prójimo, es necesaria una fuerte y sólida formación psicológica, pedagógica y didáctica, además de una capacitación constante; haciendo mención de la lectura de Esteve, falta agregar el desarrollo del potencial humano(valores, emociones, actitudes, sentimientos) a todo lo anterior para buscar ser “maestros de humanidad”, y bueno esta especialización es un buen principio ya que los que conformamos este grupo somos seres humanos comprometidos con nuestros alumnos y con nosotros mismos, seres en busca de la excelencia en todos los ámbitos, es por ello que estamos capacitándonos, esforzándonos en ser útiles a la juventud, a la sociedad y a nuestra nación.